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22/06/2022

​Actualidad eafitense​​​

Ansiedad, depresión y estrés, algunos impactos que nos dejó el confinamiento y l​​a alternanciaefectospandemia2-intra22jun.jpg

Esta segunda entrega del documento Efectos de la pandemia en el desarrollo de los estudiantes se centra en los impactos en la salud mental y cómo algunos de estos todavía se sienten en la comunidad eafitense.

• Así lo confirma el documento Efectos de la pandemia en el desarrollo de los estudiantes, elaborado por la Vicerrectoría de Aprendizaje, que hace una revisión de los hallazgos de diferentes estudios en Colombia y otros países que evidencian las consecuencias en la salud mental de las comunidades académicas.

• Los impactos también se han identificado en la Universidad. Según Sara Moreno Osorio, psicóloga de Desarrollo Estudiantil, para muchos eafitenses habitar el campus es un factor protector que permite el encuentro, disfrutar de los espacios de ocio, interactuar, cocrear y generar vínculos con otros.​

En marzo de 2020, cuando empezó la pandemia, tuvimos que aprender a movernos en nuevos entornos, a ser flexibles y pacientes, a comunicarnos a través de otras plataformas y a navegar entre las dificultades y los retos que nos traía el distanciamiento y la virtualidad. La situación también nos desafió a que aprendiéramos a cuidarnos, a prestar atención a nuestros cuerpos de manera integral, a cambiar y fortalecer hábitos, y a velar por la salud propia y de nuestras familias.

Como muchos estudios lo demuestran, además de los impactos en el aprendizaje, el confinamiento derivado de esta contingencia sanitaria afectó la salud mental, y a pesar de todos los esfuerzos individuales, colectivos o gubernamentales que se adelantaron para mitigarlos, el confinamiento tuvo un impacto en esa dimensión de nuestras vidas e incluso hizo que algunas situaciones se agudizaran.

Así lo evidencia el documento Efectos de la pandemia en el Desarrollo de los Estudiantes,  elaborado por la Vicerrectoría de Aprendizaje, a través de la Dirección de Desarrollo Académico y el Centro para la Excelencia en el Aprendizaje (EXA), en el que se realiza un recorrido por algunos de estos impactos, gracias a los hallazgos de entidades como el Banco Mundial o el Banco Interamericano de Desarrollo.

Lee: La presencialidad es clave para mitigar los efectos de la pandemia en el aprendizaje ​​

El texto, que se encuentra disponible para la consulta de los eafitenses, cita investigaciones en Chile, Perú y Colombia para mostrar este panorama que todavía sigue reflejándose en las instituciones de educación superior. 

Algunas de las afectaciones en la salud mental de los estudiantes 

El artículo Percepción de estudiantes universitarios colombianos sobre el efecto del confinamiento por el coronavirus, y su rendimiento académico, publicado en la Revista Espacios, muestra como el estado de ánimo durante el confinamiento tuvo una gran influencia en la sensación de que la vida académica no cumplía con las expectativas o en la adquisición de nuevos conocimientos.

Así mismo, la Revista Médica de Chile, señala que efectivamente hubo un aumento de los casos de ansiedad y depresión, asociadas a los sentimientos de tristeza, tensión y cansancio; y a la reducción en la concentración, lo que a su vez derivó en comportamientos como la interrupción de estudios o el aislamiento social.

Y sumándose a estas conclusiones, los estudios del programa de Enfermería de la Universidad de Ciencias y Humanidades del Perú confirman que, entre todos estos factores, el más predominante fue el de la ansiedad. “El aislamiento genera ansiedad en los jóvenes y esta se produce, sobre todo, por la falta de interacción social con sus pares. Es la adolescencia y primera juventud cuando la interacción social es fundamental para el bienestar mental y anímico”, se puede leer en la publicación.

A esta situación de suman los altos niveles de estrés (académico y emocional) relacionados con la elevada exigencia académica y el manejo de la virtualidad; la pérdida de interés, la falta de motivación, la apatía y la aparición de nuevos conceptos como tecnoestrés, tecnoansiedad, tecnofatiga, tecnoinvasión, tecnoadicción o tecnocomplejidad, producto de la falta de estrategias para enfrentar el uso de herramientas tecnológicas.

¿Y en el caso de EAFIT?

Los impactos de la pandemia en la salud mental de los eafitenses, de acuerdo con Sara Moreno Osorio, coordinadora de Apoyo Psicosocial y Psicopedagógico ​de Desarrollo Estudiantil, podrían dividirse en tres momentos: en 2020, que fue el año del confinamiento; en 2021 con la alternancia entre la presencialidad y la virtualidad; y en 2022 con el regreso total a la presencialidad. 

“Es claro que hubo un impacto en todos: en estudiantes, en profesores y en empleados; en el vínculo con el otro, en la privación del contacto y en la posibilidad de encontrarnos en lugares que conocíamos para generar vínculos, pero no fue el mismo impacto desde que comenzó la pandemia hasta la fecha”, explica la eafitense.

Por ejemplo, en 2020, los eafitenses transitamos por una primera fase de incertidumbre en la que estuvimos expuestos al bombardeo de información, en la que no había vacunas y en la que se percibía una sensación de miedo a salir, a contagiarnos o a contagiar a los otros. Por eso el primer semestre de virtualidad, como explica la psicóloga, no se sintió de la misma manera que el segundo, cuando “se vio que la cosa iba para largo”.

Ahí ya aparece la inconformidad, la frustración, los conflictos en casa debido a la convivencia 24/7 con los mismos seres queridos, o el control parental que no permite desarrollar ciertos asuntos de autonomía que exige el contexto universitario como la solución de conflictos o el desarrollo de competencias socioemocionales. 

“Si yo tengo 17 o 18 años y me encierran mis primeros años de Universidad eso genera frustración, un incremento de manifestaciones de tristeza y ansiedad que son difíciles de manejar. Aparecen, entonces, preguntas existenciales importantes sobre el porqué del estudio o el propósito de la vida, entre otras. Ahora, si pensamos en la población mayor, los de últimos semestres, ahí la frustración es mayor porque no pudieron realizar proyectos, abrir las alas, construir o apalancar sueños”.

Todo eso sumado, por supuesto, al estrés, la carga académica (o laboral en el caso de los empleados), los momentos de duelo por seres queridos que enfermaron o murieron, o los asomos de episodios depresivos. 

El año 2021, llegó con una primera sensación de habituación que no implicaba necesariamente gusto o satisfacción, pero sí comodidades como no tener que madrugar, realizar las conexiones desde la cama o no usar el transporte público. “Eso tiene implicaciones en salud mental porque la vida exige movimiento, interacción, esfuerzos físicos y simbólicos, estar retados, resolver problemas o pensar por fuera de la caja”.

Y todo esto sin olvidar que a los sentimientos que ya traíamos del año anterior se le sumaría el estallido social de 2021, que traería consigo altos niveles de frustración, polarización y sensación de injusticia y de no ser escuchado. “2021 fue un año atípico en el que tuvimos que redoblar esfuerzos con nuestros profesionales de la salud mental para atender estas y otras situaciones como el susto, la angustia y la dificultad ante la alternancia”.

Este recorrido le permite afirmar a Sara que los estudiantes de 2022 son muy diferentes, que llegaron a la Universidad con un contexto previo que no los preparó para la interacción, que están deshabituados al relacionamiento con el otro y, además, con cierta resistencia a aspectos de sentido común de la convivencia y a las figuras de autoridad. Sin dejar de lado la ansiedad, la angustia y el estrés, que también continúan.

“De ahí la importancia de haber regresado. Para muchos eafitenses, sean estudiantes, profesores o colaboradores, habitar el campus es un factor protector. Acá tenemos válvulas de escape, de encuentro, momentos de ocio y con el uso del tiempo libre. Interactuamos, compartimos, hacemos proyectos y ponemos ideas en común. Eso lo hacíamos en la virtualidad también, pero somos seres sociales y la falta de contacto con otros siempre va a afectar nuestra salud mental”, concluye Sara.​

Última modificación realizada el 29/06/2022 12:18 por Natalia Lopez Soto