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25/09/2017

​Espacios, cultura y bienestar

Cita con el virtuosismo musical en el Teatro Metropolitano


La dirección de la megaorquesta correrá por cuenta del chileno-italiano Francisco Rettig. 

• Una orquesta gigante, compuesta por cerca de 200 músicos, se hará presente en el escenario del Teatro Metropolitano el sábado 30 de septiembre.

• Las orquestas Filarmónica de Medellín y Sinfónica de EAFIT se unirán a un coro de 100 personas para interpretar la sinfonía No.2 Resurrección, de Gustav Mahler.


El escenario del Teatro Metropolitano se prepara para albergar, el sábado 30 de septiembre, a una orquesta y un coro de proporciones titánicas: cerca de 200 músicos en escena, de las orquestas Filarmónica de Medellín y Sinfónica EAFIT; los coros Arcadia, Tonos Humanos y del Departamento de Música de la Universidad, y las solistas extranjeras Daniela Tabernig  (soprano) y Evelyn Ramírez (contralto), quienes interpretarán la sinfonía No.2 Resurrección, del compositor y director bohemio-austriaco Gustav Mahler.

Considerada como una de las obras más populares y frecuentemente interpretadas del músico, el montaje de la pieza propició la unión, por tercer año consecutivo, de las dos orquestas profesionales de Medellín y, en palabras de Hilda María Olaya Estefan, directora ejecutiva de la Orquesta Sinfónica EAFIT, ha requerido de un trabajo logístico sin precedentes. 

Al montaje se suma la presencia de la soprano argentina Daniela Tabernig, egresada de los conservatorios Constancio Carmiño de Paraná, Nacional de Atenas y el ISA del Teatro Colón, y quien ha interpretado los roles principales de las óperas Carmen, Don Giovanni, Eugene Onegin, Fausto, La Bohème, Madama Butterfly, Pagliacci, Otello, Beatrix Cenci, Jenufa, Rusalka y Le grand Macabre. 

"Esta ha sido siempre una experiencia maravillosa. Tanto Mahler como Strauss me llegan directo al alma con su arte. Me siento una mujer privilegiada cada vez que me invitan a interpretarlos. Tengo muchas ganas de aprender de las orquestas, del maestro Franciso Rettig (director titular de la Orquesta Filarmónica de Medellín), y de esta experiencia. Quiero adquirir nuevos conocimientos para seguir mejorando mis actuaciones", expresó la intérprete argentina.

Ese sentimiento de la intérprete se puede explicar porque la composición de Mahler busca transmitir musicalmente el concepto de lo trascendental, la felicidad total y la vida alcanzada a través de la muerte y la renuncia a lo terrenal, pero los elementos que hacen de esta una pieza singular son, de acuerdo con Juan David Osorio López, director encargado del coro del Departamento de Música de la Institución, el aspecto orquestal y la técnica del compositor.  

"Se requiere de una orquesta gigantesca para interpretarla, pero sobresalen también la maestría técnica de Mahler y su profundo conocimiento, que saca todas las posibilidades orquestales de la obra. Otro aspecto a resaltar es el manejo que le da a la sinfonía, pues uno puede escuchar en esta un resumen de la historia musical. Ahí se oye un poco de cada cosa: parte del Romanticismo, parte de músicas antiguas y otra de músicas populares. Finalmente, cabe destacar la profundidad musical de la sinfonía", señaló Juan David.

Desde el punto de vista del director eafitense, la pieza de Mahler trasciende la búsqueda netamente técnica para convertirse en un asunto vivencial. Por eso, si el espectador logra conectarse con la obra podrá vibrar y reflexionar sobre la vida, a través de los conceptos expuestos por el compositor, cuyo modo de pensar y naturaleza reflexiva están puestos en cada nota de Resurrección.

Cereza del pastel

El coro, el último movimiento de la sinfonía, ocupa entre 10 y 15 minutos de una pieza cuya interpretación puede tomarse hora y media, pero, según Juan David Osorio, se trata del momento cumbre y más majestuoso de la obra, una apreciación que se hace comprensible si se tiene en cuenta lo dicho por el mismo Mahler.

"El último movimiento de mi segunda sinfonía significaba tanto para mí que prácticamente horadé a través de toda la literatura mundial, hasta la Biblia, tratando de encontrar palabras justas de salvación. La manera en que recibí esa inspiración súbita tiene una relación profunda en cuanto a la naturaleza de la creación artística. Desde hacía mucho pensaba introducir un coro en el final y solo mí temor de que el público interpretara esa intención como una vulgar imitación a la Novena de Beethoven me hizo dudar", relató el compositor.

Por esa época (1894), sin embargo, murió el director de orquesta Hans von Bülow, en cuyo funeral escuchó Mahler un coro que, acompañado por un órgano, entonó el Himno a la Resurrección, del poeta alemán Friedrich Gottlieb Klopstock. El músico aseguró que fue como ver un relámpago arrojando claridad sobre su capacidad de traducir musicalmente lo vivido en ese momento. 

De hecho, para Juan David Osorio, el coro cierra la pieza con broche de oro, y su ausencia se traduciría en una obra sin la importancia y el renombre que tiene actualmente, debido a que es el momento de la pieza donde se termina de narrar la historia y se exponen con claridad las ideas de Mahler.

"El coro es absolutamente fundamental, es la cereza encima del pastel. Se trata de un texto de carácter religioso expresado de forma muy poética. Habla de la muerte y de cómo se podría dar la resurrección. Por eso, cuando el coro entra, la música refleja como si estuviera hablando la muerte desde las profundidades y, después, muestra majestuosidad, como si alguien resucitara. Y ahí se resalta el importantísimo papel de las solistas, que otorgan colores muy interesantes en sus interacciones no solo con el coro, también con la orquesta", explicó el director del coro.

No en vano, los ensayos del coro empezaron hace mes y medio, ya que la unión de los tres coros suma cerca de 100 coristas. Desde el punto de vista y la experiencia de Hilda María Olaya esto ha implicado un trabajo arduo de coordinación, mucho más si se tienen en cuenta las tres semanas de ensayos diarios con las orquestas fusionadas, que comenzaron desde el pasado 11 de septiembre, pues el concierto incluye también la obra Cuatro últimas canciones, del alemán Richard Strauss.

Reto magistral

Para Francisco Rettig, el director de orquesta chileno-italiano que estará a cargo de la dirección de esta megaorquesta, Resurrección, de Mahler, tiene la misma importancia de la Novena sinfonía de Ludwig van Beethoven, y agrega que dirigir una orquesta de esta magnitud implica numerosos retos, aunque afirma que no se iguala al de estar al frente de una ópera compleja.

Juan David Osorio coincide con el director en la magnitud del reto al expresar que "si poner de acuerdo a cinco personas es complicado, el reto de organizar a 100 es mayor. El montaje ha sido difícil, pero también ha significado una experiencia muy chévere, porque es poder trabajar con unas voces muy buenas que hay en Medellín, y uno se da cuenta de la existencia de mucho material musical para hacer buenos montajes".

Evelyn Ramírez, contralto chilena, se muestra muy positiva respecto a la respuesta del público a este evento. En su opinión, "desde hace un tiempo se ha masificado el gusto por la música docta. La audiencia juvenil ha colmado las salas de conciertos y eso es un muy buen indicio. Lamentablemente, todavía existe la idea de que este tipo de música es elitista y cara, pero mientras sigan haciendo conciertos ciudadanos en diferentes lugares crearán nuevas audiencias y el público aprenderá a valorar la música docta".
 
La artista se une a este montaje que estará a punto este 30 de septiembre, en el que los asistentes al concierto disfrutarán de una charla introductoria, a las 5:00 p.m., y de la interpretación de las obras a partir de las 6:00 p.m. Las boletas cuestan 30.000 y 60.000 pesos, y pueden adquirirse a través de Tuboleta, en las taquillas del Teatro Metropolitano, en los almacenes Todo en Artes de los centros comerciales Santafé, El Tesoro y Los Molinos, y en los puestos de revistas de Almacenes Éxito (Colombia, Envigado, Laureles, El Poblado, Bello, San Antonio, Rionegro y Robledo).   





Última modificación realizada el 27/09/2017 16:19 por Luis Alejandro Cardenas Franco