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03/11/2017

Espacios, cultura y bienestar 

El cuidado no es una opción. Aprendemos a cuidarnos o perecemos: Bernardo Toro


Bernardo Toro es graduado en Filosofía de la Universidad de San Buenaventura y magíster en Investigación y Tecnologías Educativas de la Universidad Javeriana.

• El cuidado: el nuevo paradigma ético de la educación fue la conferencia que Bernardo Toro Arango, filósofo colombiano, compartió con los eafitenses el 2 de noviembre en la Universidad. 


• El profesor reflexionó sobre la importancia de motivar desde la academia el cuidado de sí mismos y de otros, de la autorregulación y el conocimiento propio. El encuentro fue propiciado por la Dirección de Desarrollo Humano-Bienestar Universitario.


¿El tema? El cuidado en las instituciones educativas. ¿El invitado? El filósofo colombiano y pensador de la educación Bernardo Toro Arango. ¿Los tópicos que tocó? Diversos, teniendo en cuenta que alrededor del concepto del cuidado, y más en contextos educativos, se está ante una población joven que deberá asumir el liderazgo, no solo en el país, sino en el mundo, entorno este último que podría volverse hostil —alrededor de los recursos naturales— en caso de que no se frene el consumo exagerado, pues como lo destacó el invitado, la existencia del planeta no está en peligro, sino de quienes lo habitan.

Y es que, en palabras de Bernardo Toro, la sociedad se ha comportado, en los últimos años, bajo el paradigma de acumulación de poder y de éxito que, entre otros asuntos, ha generado problemas como el cambio climático debido a la producción y al consumo exagerado, derivados de las acciones de los humanos. Este modelo, de acuerdo con las apreciaciones del filósofo de la Universidad de San Buenaventura, no ha permitido que las personas comprendan que solo existe una especie sin distinción de raza y que hay que propender por el bienestar colectivo. 

Así lo expresó en su conferencia El cuidado: el nuevo paradigma ético de la educación, que se desarrolló el jueves 2 de noviembre, en un evento que convocó la Dirección de Desarrollo Humano-Bienestar Universitario. Para él, esa paradoja se puede resolver buscando un nuevo paradigma de nivel superior, que dé explicación a las mismas características que el anterior y que le dé respuesta a todo lo que no podía resolver. 

"Ese nuevo orden ético debe saber cuidar, saber hacer transacciones en las que todos ganen, saber conversar y respetar porque es para toda la sociedad y no una cuestión que se da por sectores. El cuidado no es una opción, el ser humano aprende a cuidar o perecemos”, expresó el filósofo. Se habla, entonces, de un paradigma cultural y ético que permita cambiar la realidad desde la educación —comprendida desde kínder hasta doctorado—, fomentar el aprendizaje colectivo y en grupos cooperativos.

Y es que la ética, según compartió con los asistentes, es una práctica humana que permite que las personas decidan en todos los ámbitos de su vida de tal manera que contribuya a hacer visible la vida digna y a cuidar de los bienes ecosistémicos. De estos comportamientos, para el profesor, se carece en gran medida en la actualidad y por eso su llamado a que desde las instituciones educativas se haga una reflexión que permita extender el cambio hacia todos los ámbitos del ser humano. 

Cuidar de sí mismo, de los otros y los extraños 

En su discurso, el académico planteó varios de los retos que tiene la sociedad por medio de la educación para comenzar a transformarse. Uno de estos busca elevar los niveles de lectura y escritura en los colegios, la coherencia con el cuidado del cuerpo, la autorregulación y el conocimiento propio. 

Una de sus anécdotas, contó, la vivió en una escuela rural de Tailandia en la que los niños aprenden a hacer silencio interior todos los días, durante seis años. Ese ejercicio les ha permitido facilitar luego la toma de decisiones. Es una manera de descubrirse a sí mismo, de definir su proyecto de vida, de ser libres. 

“Mientras tanto estamos en una sociedad heterónoma que se traduce en comportamientos normados, regulación externa, temor y dependencia. Necesitamos autonomía, libertad para decidir y eso lo debemos motivar desde la educación, desde el compartir con los hijos, los familiares, los amigos o las relaciones de pareja”, invitó Bernardo.

De allí que se cultiven los vínculos en la sociedad para poder cuidar de otros, para interactuar y reconocer en los demás sus capacidades, aprender a confiar y generar capital social. Para él, esa es una de las mayores inversiones que debe procurar la educación y desde las universidades contribuir a esto. 

Desde el cuidado del intelecto quiso motivar entre los eafitenses la reflexión sobre la equidad de los bienes públicos, “tenemos que hacer que, al estudiar en cualquier lugar, la calidad de la educación sea igual para todos, que sea un bien colectivo para la sociedad y que no haya una distinción entre si es pública y privada”, agregó. 

Al final, su mensaje permitió dejar en los asistentes la certeza de que a través de la educación es como se puede enfrentar el crimen, la drogadicción, el narcotráfico y otros aspectos que se pueden evitar a través del cuidado entre unos y otros.

Última modificación realizada el 24/11/2017 8:38 por Edgar Alirio Realpe Usama