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Octubre

05/10/2015

Opin​ión

Habilidades sociales y conflictos

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Por Alberto Pérez Moreno, MD., médico del Departamento Médico y Salud Ocupacional.

El profesion​al del Departamento de Servicio Médico y Salud Ocupacional explica cómo las habilidades sociales son la capacidad que tiene el ser humano de relacionarse con otras personas e influir sobre ellas.

​• El modelamiento, la representación de papeles, la retroalimentación y la generalización son parte del entrenamiento en habilidades sociales para resolución de conflictos. 

Un comportamiento socialmente habilidoso se define como un conjunto de conductas emitidas por un individuo en un contexto interpersonal que expresa sentimientos, actitudes, deseos, opiniones o derechos de un modo adecuado a la situación, respetando a los demás y resolviendo de inmediato los problemas surgidos en una situación determinada, minimizando la probabilidad de futuros problemas.

Las habilidades sociales son la capacidad que tiene el ser humano de relacionarse con otras personas e influir sobre ellas. Es un proceso que requiere conocerse a sí mismo e identificar sus valores y metas a largo plazo, aceptando las limitaciones y errores, el gusto por la crítica constructiva y la autoconfianza.

Las habilidades sociales pretenden conseguir relaciones satisfactorias con los demás y permitir actividades con éxito en la comunidad tales como comprar, vender, trabajar, divertirse, resolver conflictos y convertir los problemas de la cotidianidad en oportunidades de crecimiento y mejora continua.

El entrenamiento para las habilidades sociales requiere tres aspectos a tener en cuenta: la buena comunicación, la aceptación social y la asertividad.

La impresión global que nos formamos de las personas está dada por unas conductas específicas que se clasifican de la siguiente manera: componentes no verbales, como la mirada, la expresión facial, la sonrisa, los gestos, la postura, la orientación, la distancia de contacto con el otro y la presentación personal.
 
Existen también componentes para-lingüísticos como el volumen de la voz, la entonación, la fluidez, la claridad, la velocidad y el tiempo de habla; y componentes verbales como el  contenido de lo que se expresa y se emplea para comunicar ideas, transmitir sentimientos, razonar y argumentar. Está compuesto por palabras.

En resumen, las habilidades sociales están dadas a saberse relacionar con el yo, con el otro, con los demás, con los demás seres de la naturaleza y con los elementos puestas al servicio del hombre.

Entrenamient​o en habilidades sociales

El adiestramiento o entrenamiento en habilidades sociales requiere cuatro componentes: modelamiento, representación de papeles, retroalimentación y generalización. 

El modelamiento se puede definir como un aprendizaje por medio de la imitación. Este será más efectivo cuando el modelo (es decir, la persona a imitar) aparezca como muy cualificada y con experiencia, tenga un status importante, controle las recompensas que desea, sea del mismo sexo, tenga una edad similar y pertenezca a la misma clase social, sea simpático y amable.

El modelamiento será mucho más efectivo cuando presente las conductas a imitar con claridad y con precisión, gradualmente de menor a mayor dificultad, con las suficientes repeticiones que permitan su sobre aprendizaje, con la menor cantidad posible de detalles innecesarios y empleando diferentes modelos en lugar de uno solo.

La representación de papeles se ha definido como una situación en la que a un individuo se le pide que desempeñe un papel, es decir, se comporte de determinada manera. El éxito será más probable si la persona que representa el papel cuenta con la suficiente información sobre su contenido y si ha prestado la atención necesaria a lo que podríamos llamar potenciadores.

La retroalimentación lo podríamos definir como suministrar al sujeto adiestrado información sobre cómo ha representado el papel asignado. Se deben tener en cuenta cuestiones tales como la recompensa, el refuerzo, la crítica o el volver a repetir el aprendizaje. Debemos destacar la importancia que tiene el refuerzo social, es decir, el elogio, la aceptación y el estímulo, ya que se ha comprobado la enorme influencia que tiene en la modificación de conducta. Salvo algunas excepciones, cuanto mayor es la cantidad de refuerzos, más se intensifican los efectos positivos. 

El interés principal de cualquier programa de adiestramiento no es el rendimiento obtenido en el lugar donde se ha realizado, sino en la vida real. Los cuatro procedimientos vistos para el adiestramiento o entrenamiento de aptitudes no son efectivos por sí solos. Así por ejemplo, el modelamiento funciona en el aprendizaje de conductas nuevas, pero sin la suficiente práctica los antiguos comportamientos tienden a reaparecer. 

La práctica o representación de papeles constituye una ayuda importante en el aprendizaje, pero se debe tener en cuenta que son las conductas correctas las que hay que practicar y que sin un modelo anterior o una situación similar, el rendimiento de quien se está entrenando casi no mejorará en relación al nivel inicial. Una vez realizado el modelamiento y la representación de papeles, las conductas recién aprendidas tienen una gran probabilidad de mantenerse, pero esto no sucederá a menos que los alumnos vivan esas conductas como experiencias recompensadas. De esta manera, señalamos la necesidad decisiva del refuerzo.

La combinación de estos tres procedimientos constituye un planteamiento de adiestramiento en habilidades mucho más efectivo y con un mayor campo de aplicación. Pero un método verdaderamente eficaz también debe probarse más allá del marco estrictamente terapéutico o teórico y debe demostrar su poder, utilidad y estabilidad en la vida real de las personas. Este es el motivo de la generalización del adiestramiento.

Las habilidades sociales son una herramienta muy importante para la resolución de conflictos y de la manera como los seres humanos ejercen la influencia sobre los otros. Con la armonía en el manejo de las relaciones, se asegura el bienestar y la calidad de vida. 

La cultura del mutuo cuidado es un claro ejemplo para edificar unas buenas y sanas relaciones basadas en habilidades sociales.
Última modificación realizada el 06/10/2015 10:20 por Bibiana Andrea Mona Giraldo