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13/11/2018

​Actualidad eafitense

Las escuelas, dinamizadoras de los ejes misionales de EAFIT


EAFIT agrupa sus diferentes áreas del saber en seis escuelas: Administración, Ingeniería, Humanidades, Derecho, Economía y Finanzas, y Ciencias.

• Estas unidades permiten que sus diferentes programas e iniciativas aporten a los procesos de aprendizaje, descubrimiento y creación, y proyección social definidos por la Institución.

• Su articulación con las tres vicerrectorías no solo propenderá por programas de calidad y más eficientes, sino también por alcanzar los itinerarios y estrategias del Itinerario EAFIT 2030.


EAFIT es una organización del conocimiento. Y así como las grandes compañías en las que las áreas se encargan de desarrollar los procesos y los planes necesarios para alcanzar las diversas metas, en la Universidad las escuelas son fundamentales para desplegar y fortalecer las diferentes estrategias que permitan cumplir la Misión de la Institución.

Según Alberto Jaramillo Jaramillo, director de Direccionamiento Estratégico, las escuelas de Administración, Ingeniería, Humanidades, Economía y Finanzas, Derecho y Ciencias funcionan como entidades que hacen posible que cada programa, proyecto o iniciativa contenga los tres procesos misionales de la Institución: el aprendizaje, el descubrimiento y la creación, y la proyección social.

“Estas unidades son las hacedoras, las que ejecutan, y sus funciones están cruzadas por los tres procesos al mismo tiempo”, menciona el administrativo, quien además agrega que uno de sus elementos más importantes es que acogen en estas a los docentes, el principal activo intelectual de la Universidad.

Otras de las responsabilidades de las Escuelas explica, incluyen el diseño y el desarrollo de la totalidad de los programas de pregrado y posgrado, de educación continua y demás iniciativas de formación propias de sus campos del saber; de los proyectos de investigación; y de los productos y proyectos de transferencia del conocimiento a través de diferentes modalidades como consultoría, empresarismo, spin off, entre otras. 

Y para cumplir con esta gestión cada una de estas unidades se encuentra soportada, a su vez, por una estructura compuesta por sus departamentos académicos y centros adscritos (con sus respectivos responsables), y por los programas de pregrado, las especializaciones, las maestrías y los doctorados (con sus jefes y coordinadores), todo esto con el liderazgo de los decanos que, de acuerdo con Alberto Jaramillo, “son los delegados de Rector en cada Escuela”.

Se trata de una estructura que, en palabras de Alfonso Vélez Rodríguez, docente y asesor de Consultoría de EAFIT, ha sido tradicional en la Institución, y que ahora, con la reestructuración de la Carta Organizacional, se ve fortalecida a través del trabajo con las vicerrectorías de Aprendizaje, de Descubrimiento y Creación, y Administrativa y de Proyección Social, bajo el modelo matricial que propone este organigrama.

“La Universidad sigue siendo, en esencia, lo que sucede en las escuelas. Ellas continúan siendo unidades fundamentales, y ahora están respaldadas por esta gran sombrilla corporativa. Es decir, los profesores trabajarán con los decanos en todos los aspectos laborales, legales y funcionales; y con los vicerrectores se pondrán de acuerdo en términos de cómo se deben realizar los procesos de aprendizaje, de descubrimiento y creación, y de proyección social en cada una de estas unidades”.

Este modelo de trabajo, según Alfonso, representa ventajas para la Universidad, no solo en términos de programas más competitivos, eficientes y de calidad, sino como parte de los itinerarios y las estrategias que se quieren alcanzar con el Itinerario EAFIT 2030.

Ver notas anteriores de la Carta Organizacional


Administración es la escuela madre de EAFIT, pues fue con uno de sus pregrados que iniciaron las clases de la Escuela de Administración y Finanzas (EAF), el 17 de agosto de 1960, con el objetivo de formar profesionales y líderes empresariales que respondieran al crecimiento industrial que vivía el país en esa época. Desde entonces, el crecimiento de esta dependencia se ha dado de la mano de la Institución y, como parte de esa evolución, también ha ampliado su alcance a otros saberes como la Contaduría Pública en los setenta, los Negocios Internacionales en los noventa y, de manera más reciente, con el Mercadeo a través de la creación de su pregrado más joven.

Los departamentos de Organización y Gerencia, Negocios Internacionales, Contaduría Pública y Mercadeo; 4 pregrados y 33 programas de posgrado; seis grupos de investigación —cinco de estos en las principales categorías de Colciencias—; una planta profesoral de 74 docentes de planta y casi 400 de cátedra; el Mercalab (compartido con Humanidades), y un Centro de Servicios Compartidos para dar soporte a 15 procesos administrativos de los posgrados, apoyan la labor liderada por Ricardo Uribe Marín, decano encargado de esta unidad, y quien declara que este crecimiento es muestra del compromiso con el fortalecimiento permanente, la calidad, y la excelencia.

“Por eso aplaudimos la llegada del Itinerario EAFIT 2030, que es una apuesta retadora que nos va a permitir realizar proyectos más ambiciosos, ampliar nuestra mirada y trabajar de manera interdisciplinar con otras dependencias. Un ejemplo de eso es la nueva maestría en Ciencias de los Datos y Analítica, que es resultado del esfuerzo conjunto entre varias escuelas”, expresa el directivo, quien también destaca la dedicación de su equipo de trabajo y la energía que ponen en cada una de sus responsabilidades.

Ricardo señala que han identificado más de 18 estrategias de los cuatro Itinerarios en las que sienten que tendrán una participación importante, y está convencido de que el trabajo, de manera matricial con las Vicerrectorías, será un apoyo fundamental para ejecutarlas.

La Escuela de Ingeniería es la segunda escuela por antigüedad de EAFIT y, desde este año, cuenta con Ricardo Taborda Ríos como decano. Este egresado de la Institución lidera una unidad con más de 30 años de trayectoria, un referente de conocimiento local y nacional que cuenta con seis programas de pregrado acreditados, 20 especializaciones, una maestría -también con aval de calidad-, y un doctorado.

La gestión que realizan estos programas, a su vez, se encuentra respaldada por 13 grupos de investigación; un Centro de Laboratorios (en conjunto con la Escuela de Ciencias) que brinda soluciones a los sectores productivo y gubernamental; un amplio portafolio de convenios de doble titulación con universidades internacionales; un cuerpo profesoral de primer nivel compuesto por 83 docentes de tiempo completo y cerca 180 de cátedra; y la participación en diferentes cursos, congresos y eventos académicos a través de Educación Continua.

Gran parte de estos procesos suceden en el bloque 19, un edificio diseñado para el pensamiento y la creación, y que facilita la convergencia, el aprendizaje y la integración de las ingenierías, tanto en el ámbito interno de los pregrados, como de estos con otros campos del saber. Fue allí, por ejemplo, donde surgió el primer carro solar que creó la Institución y que daría lugar, posteriormente, a otras iniciativas similares.

Por este y otros motivos Ricardo Taborda siente que su escuela tiene mucho que aportar al Itinerario EAFIT 2030, especialmente en los temas de formación basada en el aprendizaje por retos y proyectos. “También esperamos fortalecer las relaciones con la empresa, avanzar en proyectos multidisciplinarios dentro de los programas; y seguir apuntándole al tema de pensamiento computacional, porque queremos que nuestros ingenieros se caractericen por la capacidad de modelación, la simulación, y el uso de herramientas digitales”, manifiesta el directivo.

Con dos escuelas en pleno funcionamiento (Administración e Ingeniería) la Institución da un salto definitivo hacia la universalidad de los saberes al crear, en la última década del pasado siglo, una Escuela de Ciencias y Humanidades. Esta unidad, que en sus inicios albergaba al Departamento de Ciencias Básicas, volvería a reestructurarse casi una década después para convertirse en la que es hoy la Escuela de Humanidades de EAFIT, conformada por cinco departamentos y sus respectivos programas de pregrado y posgrado: Humanidades, Música, Comunicación Social, Gobierno y Ciencias Políticas, y Psicología (este último a partir de enero de 2019)

Es al interior de estas unidades, según el decano Jorge Giraldo Ramírez, en las que se genera el verdadero elemento diferenciador de la dependencia: su presencia cada vez más activa en la esfera pública de la ciudad y del país, a través de la participación en asuntos políticos; los medios de comunicación; y las expresiones de creación artística relacionadas con música, literatura y documentalismo, entre otras.

Una gestión que, al mismo tiempo, se encuentra apoyada por sus siete grupos de Investigación, y por los centros de Análisis Político (CAP); de Estudios Urbanos y Ambientales (Urbam); de Formación, Investigación y Servicios Psicológicos (Socrática); de Estudios de Lectura y Escritura (Celee); y de Pensamiento Estratégico.

“Toda esta estructura nos permite la articulación entre las áreas de la Escuela y nos motiva a buscar nuevas conversaciones con otras unidades de la Universidad como Ingeniería de Diseño de Producto, Ingeniería de Sistemas, Derecho, Economía y Administración, con las que tenemos algunos proyectos de investigación”, expresa el Decano, quien señala que la convergencia y la creación son dos verbos que han sido parte activa del quehacer de la Escuela, y que ahora se consolidan como una oportunidad de crecimiento al verlos reflejados en el Itinerario EAFIT 2030.

Formar a las futuras generaciones de abogados y juristas del país que tengan los conocimientos teóricos y prácticos; y las habilidades de argumentación, análisis, crítica, valoración y creatividad necesarias para enfrentarse a los problemas reales de la sociedad es uno de los principales propósitos de la Escuela de Derecho. Pero para Ana Silvia Gallo Vélez, jefa del departamento y el pregrado de Derecho, esta labor siempre debe estar mediada por la formación integral, los valores éticos, y el compromiso de aportar al país.

Y para cumplir con este objetivo, la unidad cuenta con un departamento académico y su pregrado en derecho; una maestría en Derecho Penal y otra genérica con diferentes líneas de énfasis; cinco especializaciones (y otra dos en camino); 35 profesores de planta y cerca de 60 de cátedra; y dos grupos de investigación en Justicia y Conflicto, y en Derecho y Poder.

“Además, tenemos un Consultorio Jurídico y un Centro de Conciliación en los que los estudiantes de último semestre pueden realizar prácticas y acercarse a la realidad, ya sea a través de la resolución de casos con poblaciones de escasos recursos, o con métodos alternativos de solución de conflictos”, puntualiza Ana Silvia.

De igual manera, la docente agrega que como parte del propósito que tiene la Escuela otra de las prioridades es repensar completamente su función, lo que los ha llevado a idear diferentes estrategias para responder a los retos del entorno, como el trabajo en equipo con el Centro de Integridad, la creación en los próximos años de una clínica de inclusión, y la puesta en marcha de una cátedra de innovación legal para estudiar, analizar y contextualizar los componentes tecnológico y digital en el derecho.

Entre 2010 y 2011 el crecimiento cada vez más evidente de los departamentos de Economía y Finanzas dentro de la Escuela de Administración, así como las sinergias y potencialidades que existían entre estos dos, llevaron al Consejo Superior a pensar que era necesario que estas dos dependencias pasaran a formar una nueva unidad académica. De esta manera, y después de la aprobación de la alta dirección de la Institución, en 2012 comenzó operaciones la Escuela de Economía y Finanzas con el objetivo de formar, investigar y contribuir al desarrollo del país desde estos dos campos del saber.

Desde entonces el crecimiento ha sido exponencial, y las sinergias y potencialidades que hace cerca de ocho años fueron decisivas para su creación, hoy se reflejan en dos pregrados (Economía y Finanzas); una especialización y cuatro maestrías; dos grupos posicionados en la categoría A1 de Colciencias; 52 docentes de planta y más de 100 de cátedra; un Laboratorio Financiero, entre otros logros.

Mery Tamayo Plata, decana encargada de esta unidad, señala que otro de los hitos más importantes es que ha logrado convertirse en un centro de pensamiento en el país, gracias a la cualificación y la visibilidad de sus docentes, y al trabajo que se realiza desde el Centro de Investigaciones Económicas y Financieras (Cief), que potencia el ejercicio investigativo de esta unidad.

“Uno de los grandes activos de la Escuela de Economía y Finanzas es la calidad de sus docentes e investigadores, quienes son los que fortalecen el vínculo entre la academia con las diferentes instituciones formuladoras de políticas públicas en el país, los medios de comunicación y otras instancias nacionales e internacionales importantes para el desarrollo regional y nacional”, comenta Mery, quien además está convencida de que Itinerario EAFIT 2030 será una oportunidad para fortalecer aún más esa gestión, así como el trabajo mancomunado con otras áreas del conocimiento.

“Sentimos que aspectos de la psicología, de las humanidades, de las ciencias políticas, entre otros, se ven cruzados por temas en los que tenemos algo que decir desde la economía y las finanzas. A eso queremos apuntar porque este nuevo Plan de Desarrollo permite el trabajo articulado”.

Cuatro departamentos académicos, cuatro pregrados, tres maestrías y dos doctorados; 11 grupos de investigación -7 de estos en las máximas categorías de Colciencias-; más del 80 por ciento de sus profesores con título de doctorado y otros 150 docentes de cátedra; y un Centro de Laboratorios, en conjunto con la Escuela de Ingeniería, que ofrece servicios a la academia y al sector productivo, ese es parte del recorrido de la Escuela de Ciencias, la más joven de la Universidad.

Eso se debe, en gran parte, a que agrupa a diferentes unidades y áreas académicas que ya existían en la Institución –algunas con más de 35 años como la maestría en Matemáticas Aplicadas-, pero que debido a su madurez y afinidad era necesario que pasaran a conformar una nueva unidad, en la que pudieran crecer, desarrollarse, generar sinergias y potencialidades para la Institución. Esa es parte de la labor que lidera el decano Luciano Ángel Toro, con la colaboración de su equipo de trabajo.

El directivo señala que esta dependencia cumple dos funciones principales: por un lado está la de dar soporte académico e investigativo a otras unidades a través de los cursos de servicios y, por el otro, dar cumplimiento a los temas de aprendizaje, descubrimiento y creación y proyección social propios de su campos del saber, tareas que ahora se encuentran fortalecidas por el trabajo en equipo con las tres Vicerrectorías.

Así mismo, destaca que la creación del Itinerario EAFIT 2030 fue una oportunidad para que todos los integrantes de la Escuela conocieran mejor su funcionamiento y oportunidades de crecimiento, identificando así que pueden contribuir en casi todas las estrategias y, de manera especial, en las que se relacionan con la ampliación de la oferta de programas y áreas del conocimiento, la toma de decisiones basada en analítica de datos, las alianzas relevantes con diferentes sectores, la internacionalización del currículo y la sostenibilidad desde todas sus perspectivas.
Última modificación realizada el 13/11/2018 17:57 por Aura Maria Giraldo Murcia