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Intranet EntrenosIntranet Entrenos / NoticiasNoticias 2015JunioUna invitación a volver a Carlos Gardel, en los 80 años de su muerte
 

​Opinión

Una invitación a volver a Carlos Gardel, en los 80 años de su muerte

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Por Juan Antonio Agudelo Vásquez, coordinador del Área de Extensión Cultural de EAFIT. Con este texto, Juan Antonio hace una invitación a volver la mirada a Carlos Gardel, el ídolo del tango que murió en Medellín hace 80 años.

• Hoy se conmemoran 80 años de la muerte de Carlos Gardel, una figura trascendental en la historia de la música del siglo 20 de América Latina, que influenció a muchos otros artistas.

• El gusto tanguista en Medellín y en el país es amplio. Por eso, esta es la oportunidad para mostrar a las nuevas generaciones el valor literario, poético y musical de este género.

Sin duda la figura de Carlos Gardel marcó a Medellín, no solo por el suceso de su muerte el 24 de junio de 1935, sino porque esta ciudad, para esa época, ya se avizoraba como epicentro cultural, y su paso por aquí, aunque fatídico -y no es tan arriesgado afirmarlo-, impulsó una mirada y un amor por la música ciudadana, permitiendo que muchos otros músicos del género nos visitaran.
 
Carlos Gardel es, en la historia de la música del siglo 20 de América Latina, una figura trascendental como lo es todo el repertorio tanguista, las canciones, las letras que ‘calaron’ en el alma del pueblo antioqueño. Gardel como Atahualpa Yupanqui o Violeta Parra trazaron un cancionero irrepetible e influyente en la música de habla hispana.
 
En Medellín tomó vuelo la industria discográfica. Esta ciudad enclavada en los andes, era como un itinerario o ‘cardinalidad’ obligada para las músicas, que con su torrente creativo venían de México y Buenos Aires, es decir, provenían de géneros y latitudes opuestas, pero aquí ‘calaron’ hondo y viajaron por el resto del país en forma de vinilos y a través de las cadenas radiales.
 
Por esto, no es gratuito que luego de la muerte del zorzal criollo el tango tomara raíces tan fuertes y perennes en la ciudad, lo que se refleja en muchos nombres de calles y barrios.
 
Se puede decir que ha existido una relación muy grande entre Buenos Aires y Medellín, que quizá fue marcada por la muerte de Gardel, pero también por el uso espontáneo y desabrochado del "vos". La imagen y el legado de Carlos Gardel sigue vigente porque la gente, e incluso los jóvenes de ahora que están redescubriendo el tango, aún con todos los ornamentos de la música electrónica, tienen una preocupación por las letras, por lo que se canta y por la manera como musicalmente fueron arropadas esas canciones inolvidables.
 
Si uno quitara la letra de los tangos, lo que sonaría al fondo es auténtico y, sin caer en exageraciones, pura música de cámara. Aún desde sus inicios cuando se tocaba con guitarras, luego cuartetos de cuerdas con bandoneón y hasta grandes orquestas, el tango cultivó una educación y unas inflexiones sonoras muy cuidadas, inclusive en sus versiones más rústicas y crudas. Discépolo, Magaldi, Corsini, Goyeneche y muchísimos otros fueron testigo de esto al lado de Gardel.
 
El baile y los bares que se han creado en la ciudad son otra herencia de Gardel porque muestran la tradición de los coleccionistas del tango, unidos por la poética, las letras que hablan de la cotidianidad y que reflejan tan claramente la vida, y esa transición entre lo rural y lo urbano. Por eso se habla del tango como la canción ciudadana, porque el tango es el primer género que narra todo ese estrés de la ciudad, la decadencia, el desamor, la injusticia y la inequidad. Para hablar de lo romántico el tango es supremamente visceral, es así como hoy en día el tango nos siguen diciendo tantas cosas y en esa Medellín industrial y obrera tuvo una fuerza identitaria a través de su extenso cancionero.
 
De hecho, en Argentina, el rock, que es también muy reconocido en Latinoamérica, está directamente ligado a la influencia del tango y eso se puede ver en las canciones de Charlie García, Luis Alberto Espineta, Fito Páez, Andrés Calamaro, Gustavo Cerati, entre otros. Muchos de sus giros musicales provienen de la milonga y el tango más callejero, algo que estos autores admiten sin prejuicio y, por el contrario, con un gran respeto.
 

Medellín celebra

Desde hace varios años la ciudad celebra la semana del tango con un Festival y este año no es la excepción, más aún cuando en Medellín se escucha más tango que en la misma Buenos Aires. Esta es la oportunidad para mostrar a las nuevas generaciones el valor literario y poético de este género así como su valor musical. Creo que más allá de todo ese esfuerzo que hace el marketing de hacerle nuevas versiones al tango, de lo que se trata es de volver a este como a un buen libro, o a una buena obra de arte. Volver a Gardel -si lo miramos desprovisto de prejuicios-, es volver a un trabajo bien hecho que, a pesar de la tecnología de la época, brilló por sus méritos.
 
El tango es digno de que las nuevas generaciones lo conozcan, es una música que, aunque suene increíble, tiene mucho que decir a los músicos de esta época que han preferido abrazar la obviedad, la retórica, lo predecible, porque en el tango hay una historia de principio a fin, sus letras son casi el guion de una pequeña película que cuenta una situación cotidiana con la que muchos nos identificamos.
 
Gardel influyó en lo que llaman la canción ciudadana y muchas de sus canciones se han reinterpretado en la voz de otros artistas, muchas de estas con versiones maravillosas, pero siempre estará la versión de Gardel, porque él ponía algo de sí en sus interpretaciones, en su presencia escénica y vocal, que lo hizo único. Queda como testimonio de esto sus numerosas grabaciones, sus películas y, por supuesto, múltiples biografías.
 
En una época como la que estamos viviendo, donde pululan los figurines inflados por el marketing, por la industria del entretenimiento, volver a Gardel es como un llamado a las nuevas generaciones para que revisen qué tipo de ídolos están adorando, porque artistas como Gardel siguen mereciendo un respeto porque sus canciones son reales y epidérmicas. Gardel proviene de una época donde la gente brillaba con luz propia y la música no era una convidada de piedra.
Última modificación realizada el 25/06/2015 9:55 por Bibiana Andrea Mona Giraldo